Corazonadas

Dicen que en la Tierra los humanos vamos conquistando nuestros aprendizajes a base de experiencias dolorosas. Pero también es posible aprender a base de consciencia. Y ésta no tiene por qué traer dolor. Tal vez es tiempo de ir entrando en esa consciencia. Tal vez es tiempo de dejar de tener miedo.

¿Y si cambiamos el foco? Dejar de mirar lo que me falta para ver lo que sí tengo. Cambiar el foco centrado en la carencia a centrarlo en la abundancia que me rodea. Pasar de la queja continua al Agradecimiento. Ser valiente. Eso no significa que mi camino haya de ser doloroso. Vivir sin miedo también puede ser Alegría, Liviandad.

¿Y si comienzo a soltar todo aquello a lo que me aferro? Si quiero ser libre… ¿por qué no aflojo en mis relaciones con los demás? Yo no tengo nada más, y nada menos, que a mí mismo. Es lo primero que debo de aprender a amar. Si me amo… ¿no cuidaré mi cuerpo? ¿No me asombraré de la belleza de mi interior, con su luz inagotable y sus sombras acompañando? ¿No dejaré que ese interior puro y hermoso se exprese en sus mil y una formas?

Iría entonces regresando a mi hogar, mucho más relajado. La relación con mis hijos, con mi pareja, con mis compañeros…. cambiaría.

Consciencia. Valentía. Agradecimiento. Amor. Y aceptación de todo aquello que viene y que no sé cómo cambiar. Siempre puedo pedir ayuda. Tener paciencia. No perder nunca el coraje de saltar cuando es necesario. Y confiar con el corazón a punto.

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Profesora de Yoga para adultos y familias, sanadora a través del canto y del sonido, canalizadora de imágenes y mensajes de guías espirituales
y Maestra de Reiki Usui Tibetano.

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