El divorcio: preservar la integridad de mis hijos


“Divorciarse es una experiencia física. Esto me tomó por sorpresa. Parecía que mi cuerpo experimentaba un remolino que desafiaba a la muerte. Odio la velocidad, las montañas rusas y el sentimiento de cuando el estómago se le hunde a uno cuando está en un viaje en avión turbulento. Pero puedo recordar haber tenido todos esos sentimientos… simultáneamente… simplemente al estar sentada en una silla después de nuestra separación. ¡Ag! Afortunadamente esto generalmente se pasa entre tres y nueve meses después”.


Si el pasaje anterior es de un adulto compartiendo su historia personal, ¿puedes comenzar a imaginar a través de qué tipo de experiencias físicas pasan los niños que no tienen control sobre lo que sus padres hacen y lo que les sucede a ellos? Sin embargo, creemos que cuando los padres se divorcian de tal manera que se centran en volverse padres conscientes y que comparten la crianza, ayudando a sus niños a través de las reacciones fisiológicas y emocionales de choque y dolor, los efectos del divorcio se pueden minimizar de manera considerable. A pesar de la aflicción de la familia, cuando los padres proporcionan la continuidad de seguridad y confianza a sus niños al reconocer y respetar sus necesidades, a todo el mundo le va mejor a la larga.
Independientemente de si te peleaste enfrente de los niños, de si ocultaste discretamente tus problemas, o de si “barriste las dificultades bajo el tapete” mientras tu matrimonio moría lentamente, el divorcio pone patas arriba el mundo del niño. A pesar de que no hay manera de eludir sus reacciones, ciertamente puedes amortiguar este choque a través de la preparación. No podemos poner demasiado énfasis en lo importante que es que los padres trabajen sobre su propio choque y dolor primero para no cargar a los niños con su propio bagaje. Esto, por sí mismo, creará un amortiguador.
Una vez que los padres han tenido tiempo para asimilar su decisión de divorciarse, pueden tomar un tiempo adicional para planear cómo se lo dirán a los niños y cómo resolverán los detalles para que a los niños les resulte lo más fácil posible hacer la transición. Es importante que el niño sepa que el padre que se muda no se está divorciando de él y que seguirá siendo un padre activo que todavía lo llevará al entrenamiento deportivo, lo arropará en las noches cuando se quede a dormir en su casa, etc. Haz hincapié en que el niño tendrá dos hogares en vez de uno. Lo mejor es que haya tiempo suficiente para ayudar a tu hijo a acostumbrase poco a poco a la idea. Por ejemplo, en vez de decir, “Tu padre está teniendo una aventura así que ¡lo voy a echar de casa!”, podrías decir, “Nos vamos a divorciar el uno del otro pero los dos vamos a seguir muy involucrados contigo”.
Pedirle a tu hijo que participe en las decisiones negociables, tales como cómo le gustaría ordenar su nueva habitación y cuál de sus padres quiere que lo recoja de la escuela, puede ayudar a empoderar a los niños en este momento en el que se sienten completamente impotentes a causa de una circunstancia que está totalmente fuera de su control. Pequeños ajustes e ideas creativas de tus hijos que tú probablemente ni siquiera habías imaginado, pueden ser muy beneficiosos en la mejora de la calidad e sus vidas durante un momento extremadamente difícil. Sin embargo, en cierta decisiones -tales como en casa de quién pasará la Navidad- el niño podrá cargar con los sentimientos del otro padre, que incluyen soledad, enfado y resentimiento. Recuerda ser consciente del comportamiento de tus hijos. Si parecen abrumados por la decisión, ayúdales a hablar sobre cómo se sienten.

Tomado de: “Tus hijos a prueba de traumas” (P. Levine y M. Kline)


Divorcio (corazón de papel blanco recortado y partido por la mitad. Se han recortado en papel amarillo las figuras de un padre, de una madre y de un niño. En cada mitad aparece un progenitor y en el medio del corazón partido, el niño).

Hay cuatro ideas que me gustaría resaltar de este pasaje. En una situación de separación o divorcio en la que se tienen niños, creo que nunca se es demasiado cuidadoso a la hora de ir dando pasos. Es de suma importancia que antes de hablar con ellos y contarles lo que está sucediendo, haya un trabajo personal por parte de los padres. Bien conjunto, por separado o ambas cosas, dependiendo de la situación que estén viviendo. Reconocer lo que está sucediendo, por qué está sucediendo, pedir ayuda emocional o psicológica si es necesario, intentar a toda costa evitar juicios. Y por supuesto y si es posible, intentar llegar a un estado de concordia, aunque sólo sea por los hijos.

Que hablar con ellos sea suave, sea amoroso por parte de ambos padres sin maquillar la realidad, ha de haber empatía e intentar buscar palabras que un niño pueda comprender. “No nos entendemos como pareja aunque lo hemos intentado mucho” o “Nos queremos pero ya sólo como amigos, el amor que hay en un matrimonio ya no está”.

Es importante arroparles en todo momento. Sin dramas, con sinceridad y todo nuestro cariño.Pues efectivamente, deben saber que el divorcio se produce entre sus padres, no tiene que ver con los hijos. A ellos hemos de decirles las veces que sea necesario lo mucho que ambos les queremos y les querremos aunque haya separación entre adultos. Y hablarles de nuestra confianza en que todo se irá resolviendo poco a poco para todos y se re-colocará para bien. En el camino, estar muy atentos a sus reacciones emocionales y ayudarles a expresarlas cuando sea posible para ellos. Nosotros, los padres, también debemos permitirnos estar tristes delante de nuestros hijos, y hablar de nuestros sentimientos con un lenguaje comprensible para ellos. Si ellos ven que nosotros nos lo permitimos, ellos también se lo permitirán a sí mismos. Si nos bloqueamos continuamente, es más fácil que ellos también lo hagan.

Básicamente es estar atento pero no tenso. Es derramar amor y comprensión hacia ellos pero sin querer controlar. El control es tensión, y tapona la naturalidad y los sentimientos genuinos. A partir de aquí… cada uno hace lo que puede con la mejor voluntad, y que cada uno llegue a buen puerto y pueda rehacer su vida lo más sanamente posible.

La próxima entrada traerá otros apuntes sobre el desarrollo del niño durante el proceso de divorcio y el duelo que supone para él.

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Profesora de Yoga para adultos y familias, sanadora a través del canto y del sonido, canalizadora de imágenes y mensajes de guías espirituales
y Maestra de Reiki Usui Tibetano.

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