¿Qué nos queda?

Ilustración: Papá con niño

Esta es una pregunta que me surge al final de una reflexión larga. La reflexión trata sobre qué hacen para encontrarse a sí mismos los hombres (en masculino) y los padres (también en masculino) que veo a mi alrededor, tanto en mi entorno próximo, como en un círculo más general.

Me da la sensación de que todo se polariza demasiado, que la tendencia nos lleva a ser “machomanes” o a ser “gueylores”, es decir, a ser hombres poco dados a explorar tus sentimientos profundos, quedándote en la superficialidad, o a exagerar sentimientos poco reales porque así eres mas moderno. Yo me pregunto: entre una cosa y otra ¿qué nos queda?.

No niego que haya hombres que son “machomanes” y otros que son “gueylores” porque realmente lo son, pero creo que muchos otros no lo son y parece que no saben qué les queda.

Si a esa desubicación como hombres se añade el papel de padre, por el que a veces transitamos con más sombras que luces, pues ya hasta perdemos el saber qué somos, quiénes somos, por dónde caminamos y sobre todo, dónde buscarnos.

Apenas encuentro personas y foros que traten de profundizar en lo masculino, en el potencial de energía activa del hombre;  pero encuentro aún menos lugares y foros donde se trate de poner el punto de mira en qué lugar les queda a los padres.

En mi papel como padre, he visto verdaderas luces que exploran todo sobre la energía de la madre y lo que le pasa en la maternidad, pero el gran olvidado es el padre: ya desde que das la noticia a la familia y amigos de que “vamos a ser papás”, son mayoría las “enhorabuenas” a la mamá frente a los “bueno claro, y al papá también”, vamos como si participáramos de casualidad en el tema. Esto no es más que un símbolo de la pérdida de foco sobre los sentimientos de los hombres y padres.

Yo quiero tratar de descubrir, para mí y para otros hombres, caminos y herramientas para encontrar la propia identidad de persona que cada uno tiene, desde el potencial de energía masculina, que nos lleven al verdadero ser de cada uno, ya sea machomán o gueylor o lo que quiera que sea, pero que sea auténtico, porque entiendo que es lo que me acercará a la felicidad, que es lo que me hará mejor y ayudará a mi entorno.

Quiero empezar a compartir lo que siento, lo que pienso y lo que soy como hombre y como padre, para ver si entre todos entendemos qué nos queda. En otra ocasión definiré un poco más qué entiendo por “machoman” y “gueylor” pues me parecen buenos iconos de la pérdida de lugar del hombre hoy día.

Pues a ello.

Nacho.

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Profesora de Yoga para adultos y familias, sanadora a través del canto y del sonido, canalizadora de imágenes y mensajes de guías espirituales
y Maestra de Reiki Usui Tibetano.

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