¡Quiero que me vista papá!

Dibujo de padre e hijo jugando a los coches

Hoy me gustaría escribir esta entrada no como explicación/opinión, sino más bien para reflejar algo que me ocurre, de lo que me he dado cuenta y por lo que supongo que otros padres se sentirán afectados y, en la parte que les toca, alguna madre también.
Es el proceso del “destete psicológico”. No el destete “físico”, en que el bebe-niño deja de mamar, sino ese proceso que dicen se da en torno a los dos años (más o menos) del niño, en el que empieza a independizarse de la madre, cuando el niño se da cuenta de que con la movilidad que ha ganado puede lanzarse a ver qué hay en ese mundo que está a su alrededor… y en ese descubrimiento suele “descubrir” que hay un padre.

Pues bien: mi niño de 2 años y un poco, me ha descubierto.

Estoy de lleno en esa época: mi hijo pequeño me ha descubierto y ahora sólo quiere que yo juegue con él, que le vista yo, que yo le acoja cuando se cae, que atienda sus reclamaciones, que le limpie el culo cuando termina y demás… Y cuando su madre le dice “¿te visto?”, se oye la respuesta del niño: “No, tú no, quiero que me vista papá”.

Yo ahí siento varias cosas, por un lado se me despierta una enorme ternura porque mi niño me necesita/me quiere y confía en mí para que le atienda. ¿Será esto algo parecido a un instinto maternal? Y por otro lado me siento un poco incómodo por el “no” que le suelta a su madre.

¿Por qué siento ambas cosas?

Meditando un poco sobre las emociones despertadas, me doy cuenta de que es una sensación muy agradable que mi hijo me pida lo que necesita y que tenga la confianza de buscarme en sus pequeñas cositas (o grandes). Es también un poquito de responsabilidad porque hay que estar a su lado para lo que necesite y cuando lo necesite, pero esto supongo que ocurre en toda relación de confianza en la que esperamos y deseamos estar a la altura. Y también, a veces, se despierta un poco de agobio porque “solo papá” puede atenderle y claro, a veces papá no está disponible por ocupado, o por cansado, o porque está atendiendo a otro, y no tengo manos suficientes,…

Esto me hace pensar que, salvando las distancias y la intensidad, algo así debe sentir la madre en los primeros meses en que el bebé sólo tiene ojos para ella y la dependencia es total: eso de darle a tu hijo lo que necesita y que te lo pida es muy intenso.

¿Será que los padres también tenemos algo parecido al famoso “instinto maternal? ¿soy yo o hay más padres que les pasa?

Por otro lado, también me doy cuenta de que igual que la madre se siente un poco “frustrada” cuando el niño ahora le dice, “no, tú no, que me vista papá”, yo también me sentía un poco frustrado cuando en los primeros meses el bebé no daba señales aparentes de saber que tiene un padre ni nada parecido. Entiendo que no se puede esperar otra cosa en esa época, pero vamos, que a mí personalmente me gustaría sentir más esa relación con él, pero desde el primer día que le veo la carita. Vamos que no querría perder ni un minuto de esa relación tan profunda que hoy tengo con él, pero desde el primer segundo en que nace.

Me resulta curioso el proceso, porque parece que se da la vuelta: al principio el bebé sólo mira a la madre (como es lógico) y el padre queda relegado, y en el destete psicológico es justo al revés.

A ver si encuentro algo (y si no, lo escribiré yo) sobre cómo gestionar las emociones del padre con respecto al bebé en el puerperio y luego en el destete psicológico. Sigo sin encontrar trabajos o artículos enfocados en los padres. A ver si los vamos generando.
En fin, aquí termino… que me reclama mi niño.

Nacho.

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Profesora de Yoga para adultos y familias, sanadora a través del canto y del sonido, canalizadora de imágenes y mensajes de guías espirituales
y Maestra de Reiki Usui Tibetano.

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