Vivir la menstruación

Ilustración: Mujer tocando el violín sobre una colina de amapolas, árbol de otoño y fondo difuminado en verdes

En el artículo de hace unas semanas, Entender la menstruación, lanzaba la pregunta de cómo había sido la experiencia que habíamos tenido de nuestro primer sangrado.

Podemos trasladar esta pregunta a la actualidad y preguntarnos cómo vivimos a día de hoy cada menstruación, e incluso cómo vivimos los días previos y los posteriores.
Yo os puedo hacer un resumen de cómo la vivía yo hasta hace poco. Los días anteriores eran una mezcla de temor al “ya viene”, de medio enfado porque “ya venía”, de aviso a mi marido para que se preparara porque venían los días chungos… de preparar el paracetamol para el dolor de cabeza. Luego venía la regla, y la pasaba como mejor podía, algo fastidiada por tener que ralentizar mi ritmo, a ratos enfadada porque mis emociones se disparaban sin control alguno y a veces afectaban a los de alrededor, a días preguntándome por qué aquel dolor de cabeza tan insistente que no me dejaba vivir en paz…

En general, la mayoría de nosotras vivimos o bien rebeladas con nuestra menstruación, o bien resignadas a convivir con “este contratiempo que nos ha tocado sufrir al género femenino”. Por eso muchas mujeres eligen no hacer mucho caso a los días de regla, pasar de puntillas sobre ellos y seguir con su ritmo de vida normal, práctica que, como decía en el anterior artículo, es la que se nos ha vendido por activa y por pasiva durante mucho tiempo, y que los medios de comunicación (donde prima lo masculino) se han encargado de confirmar.

“Las mujeres occidentales del siglo XXI somos modernas, independientes, tenemos estudios y hemos conquistado el mundo externo, pero nos hemos desconectado del mundo interno: de nuestros cuerpos, de nuestra esencia y de la Tierra. Por el camino hemos dejado la comprensión intuitiva y espiritual de nuestra naturaleza”.


(Mar Jiménez, socióloga holística y autora del blog El dedo en la llaga)

Pero, ¿qué pasaría si comenzáramos a tomar conciencia de nuestros ciclos? ¿Qué pasaría si prestáramos atención a lo que acontece en el tiempo de sangrado, escuchando y respetando nuestro cuerpo, honrando así nuestra feminidad?

Cada mes lunar, en las mujeres tienen lugar cuatro fases: menstruación, pre-ovulación, ovulación y pre-menstruación (del mismo modo que la Luna tiene sus cuatro fases: llena, menguante, nueva, creciente). Si prestamos atención a cada fase constataremos los movimientos de nuestro cuerpo físico, mental y emocional en cada una de ellas, nos haremos conscientes de que conocerlos es conocernos y saber de nuestra energía circular, cambiante y cíclica, que nos da la oportunidad cada mes de morir y renacer, de entrar en la quietud del invierno para después salir a la primavera y brillar de nuevo desde el centro de nuestro ser, desde nuestro útero, lugar donde se aloja la fuerza vital de lo femenino.

Mujer, energía cíclica, circular… nuestro cuerpo es “redondo”, el cuerpo de la mujer es también de algún modo circular y sus movimientos ondulantes, mientras que el cuerpo de los hombres, así como su energía, es más lineal. Los hombres tienen ciclos, pero más suaves y les condicionan de distinta forma que a nosotras. Si quieres investigar más sobre los ciclos masculinos te dejo dos enlaces: 

La menstruación forma parte de cada ciclo mensual en las mujeres. A través de ella nuestro cuerpo se limpia, expulsando la sangre y sustancias vitales que ha almacenado para acoger una posible nueva vida. Pero también hemos visto que se produce una limpieza de energías propias y ajenas. Todo esto es un proceso sagrado, y con esa sabiduría lo vivían nuestras ancestras. ¿Por qué no vivir cada fase menstrual como una ceremonia de entrega, una oportunidad de renovación y purificación? Reconocer e integrar todo ello nos lleva de nuevo a la aceptación de nuestra feminidad. Realmente todas las mujeres tenemos esta información dentro de nosotras, sólo necesitamos recordarla…

“Desconocer o negar este poder de cambio, ignorarlo o reprimirlo, no sólo nos priva de aprovechar esta bendita fuerza femenina sino que hasta puede enfermarnos o detenernos en nuestro propio proceso de crecimiento”.

Mujer en curso

Cuidarse durante la menstruación

Para cuidarse hay que conocerse. Vamos a ver algunas formas de ir tomando conciencia y así poder entrar poco a poco en la dinámica de nuestro movimiento cíclico y lo que ello conlleva.

Observa tus ciclos y escribe

Una posibilidad muy interesante para conocernos en base a los ciclos es observarnos atentamente y escribir sobre ellos: llevar un diario en el que ir anotando cada día los cambios que tu cuerpo, tu mente, tus emociones… atraviesan en las distintas fases. Basta con que sean breves anotaciones, incluso puedes hacerlo en una tabla sencilla que tú misma fabriques. Habrá determinados días dentro de una fase en los que por ejemplo te apetezca vestirte de un modo concreto, se dispare tu creatividad, te sientas más activa física o mentalmente, o por el contrario te sientas desganada, baja de energía o te apetezca estar sola. Escribir estos cambios, aunque sea de modo telegráfico, para después constatar cómo en cada fase e incluso en cada día del ciclo sigues una misma tendencia, te hace ser consciente de tu naturaleza cíclica, consciencia que no tenemos por lo general, y de conectar con tu verdadera energía femenina. Y además te ayuda a organizarte y a saber qué días son buenos para unas cosas y cuáles son mejores para otras.

Escucha tu cuerpo y armonízate con él

Dice Christiane Northrup: “El síndrome premenstrual es una consecuencia de no respetar la necesidad de subir y bajar como las mareas. A esta sociedad le gusta la acción, de modo que con frecuencia no respetamos nuestra necesidad de descansar y reponernos”. Cuando nos estamos acercando a la menstruación nos sentimos más frágiles, nuestro cuerpo comienza a pedir descanso y cuidado. ¿Cómo procurárselo si estamos sumidas en un ritmo vital donde parece que tenemos tantas cosas que hacer que no hay cabida para el relax y la escucha?

Parece, pero no es así. En nuestra vida cotidiana, llena de quehaceres, de trabajo, de citas, de idas y venidas… podemos introducir esta nueva coordenada: el observar estos movimientos cíclicos para que nuestras acciones vayan en consonancia con ellos y así nuestra vida sea más fluida. Así sabremos que:

  1. Si durante la premenstruación o menstruación necesitamos más tiempo para estar solas, podremos buscar algún momento o momentos para desconectarnos del mundo.
  2. En estos días nos movemos más lentamente, por tanto mientras podamos respetaremos este movimiento más lento.
  3. Nuestro cuerpo necesita más reposo (durante la menstruación se producen contracciones en el útero para ir expulsando el endometrio) y nos pide dormir más, algo que también podemos atender con actos tan sencillos como marcharnos antes a la cama, permitirnos alguna siesta si es posible, cancelar alguna cita no imprescindible…
  4. Esta demanda interna de no-acción durante esta fase viene dada también por el descenso de actividad del hemisferio izquierdo del cerebro dejando más vía libre al hemisferio derecho, a través del cual nuestra atención interna y nuestra intuición se agudizan. Por eso la no-acción no supone una pasividad absoluta, sino más bien un estado contemplativo al que llegamos desde esa mirada desde y hacia el interior. También por eso nuestros sueños se manifiestan más claramente, el inconsciente nos habla “más claro”, y es interesante escucharlo.
  5. Merece la pena en este tiempo prestar más atención a lo que comemos. Si vivimos los días previos o los días de la regla con cierta ansiedad y nos da por comer dulces o comida basura… habría que preguntarse el por qué de esa ansiedad. En todo caso es bueno saber que, ya que en nuestro cuerpo se está dando una purificación, es mejor comer alimentos saludables, evitar alcohol, teína o cafeína (que tensionan las paredes del útero y puede desembocar en contracciones más dolorosas), evitar alimentos precocinados o fritos, respetar nuestra falta de apetito y comer/beber cosas calientes.
  6. Es normal que conforme una mujer va viviendo su menstruación de otro modo se plantee otras alternativas de recogida del sangrado distintas a las compresas y tampones que compramos en los supermercados o farmacias. Además del proceso químico que lleva el material del que están hechas y la excesiva absorción que producen en la vagina (no solo absorben la sangre sino la mucosa necesaria en nuestra flora vaginal, resecándola en exceso), no contribuyen a respetar el medio ambiente. Las alternativas pueden ir desde la copa menstrual a las compresas de tela reutilizables, pasando por el uso de la esponja marina como tampones.

Es importante destacar que las mujeres que ya no menstrúan continúan teniendo sus ciclosigual que antes, aunque no los noten de la misma forma o no sean conscientes de ello. Los ciclos siguen una intensidad bastante más suave que antes, pero esto no quiere decir que hayan desaparecido. Entran en otra fase como mujeres, otra fase distinta y en absoluto peor que la que dejan atrás, y de esto pueden dar testimonio muchas de ellas.

Dirige tus emociones con ayuda

En cuanto a las mareas emocionales o cambios bruscos en el ánimo, forma parte de la toma de conciencia el no pelearse con una misma, culpabilizarse o mal utilizarlos como excusa. Ya sabemos que el vaivén emocional forma parte del proceso de limpieza y purificación, nuestra y de nuestro entorno más cercano. 

Una manera de dar salida a esta energía es buscar cada una la mejor forma de canalizarla, dependiendo del tipo de emociones que acompañen y de los modos de expresión que mejor vayan con la persona. Se pueden canalizar las emociones yendo al cine a soltar el llanto con una peli adecuada, bailando, pegando puñetazos a un punchin ball, cantando, tocando algún instrumento (yo a veces toco unos bongos muy majos que tengo en casa), escribiendo o rallando pan… por poner algún ejemplo.

Otra forma de dar salida al flujo de emociones que nos bañan durante los días de regla es derivarlas a la Tierra. Para ello lo mejor es ir al campo (o a un gran parque o jardín en su defecto), y pedirle a nuestra querida Pacha Mama que absorba todo ese bagaje energético que nos desborda y lo transmute. Podemos escoger un árbol, que nos sirva de intermediario entre nosotras y la Tierra para derivar esa energía, y abrazarlo. O podemos sentarnos en el suelo y directamente pedir a nuestra Madre Tierra que nos ayude. Basta con visualizar que conectamos con la tierra a través de un cordón de luz que asciende desde sus entrañas o su núcleo y que llega hasta la base de nuestra columna vertebral, desde donde absorbe toda esa energía de baja vibración. En cualquier caso siempre será lo correcto, cuando acabemos, agradecer al árbol y a la tierra su ayuda.

Las gemas también son buenas aliadas energéticas. Y existe una gema fácil de encontrar en tiendas especializadas que resulta una buena compañera durante la menstruación: la piedra de luna. Esta piedra canaliza la energía de la Luna y, al igual que ella, incide sobre las mareas emocionales. Lo que hace durante la menstruación es calmar nuestras emociones, cuyo elemento asociado es el agua. La piedra de luna equilibra “nuestra agua”, suaviza nuestro estado emocional. Solo hay que activarla con una orden mental (decirle a tu piedra: actívate, equilibra mi agua) y también mentalmente dirigirla hacia tu ser emocional. Ella hará el resto. Cuando acabe tu fase menstrual la pones un poco al chorro del agua para limpiarla y la dejas recargarse a la luz de la Luna.

Si cambias tu modo de vivir la menstruación, si comienzas a escuchar tu sabiduría interior y vas adaptando tus hábitos en armonía con tus ciclos, entonces habrá más armonía en ti. Tal vez no es algo que se consiga en un mes, pero con atención y paciencia, en unos pocos sí. Si hablas de forma sincera y respetuosa con tu pareja y le vas haciendo partícipe de todo lo que acontece en tu interior, si respetas tu menstruación, él también la respetará y la verá de otro modo. Y tus hijostambién se verán muy beneficiados, porque tu armonía es la suya. Nuestros hijos y nuestras hijas podrán ahora comprender este proceso natural que se da en las mujeres, y que también es un misterio sagrado íntimamente relacionado con la vida. Es momento de comenzar a enfocar de otra manera el ritual de paso de nuestras hijas de niñas a mujeres, es momento de celebrar con ellas su primera menstruación con alegría y naturalidad, con una fiesta de mujeres en la que se sientan acogidas y respetadas.

Si eres madre,

probablemente veas más complicado llevar a cabo esta toma de conciencia con hábitos incorporados durante la menstruación, pero yo te digo que cada una de nosotras, las madres, en nuestra complicada y saturada semana repleta de quehaceres y con uno o más niños subidos a nuestra pierna tenemos la posibilidad de hacer el cambio. Es también un aprendizaje para muchas de nosotras el “dejar que otros hagan”, aunque sean dos o tres días al mes, y aunque los otros no hagan las cosas como las haríamos nosotras.

He aquí un modo de virar el rumbo… de que nuestras reglas dejen de ser algo por lo que enfadarse, algo sucio, doloroso o problemático. Prestar atención a nuestros ciclos, comprender y saber esperar con alegría y serenidad nuestro tiempo de sangrado, vivirlo con cariño y respeto hacia una misma… ¿lo imaginas?

Pues adelante…


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Profesora de Yoga para adultos y familias, sanadora a través del canto y del sonido, canalizadora de imágenes y mensajes de guías espirituales
y Maestra de Reiki Usui Tibetano.

2 Comentarios

  1. ¡Muchas gracias por compartir la entrada! Es verdad que deberíamos de respetar cada ciclo y no luchar contra ellos ya que si nos sentimos cansadas, con mal humor…es porque el cuerpo nos esta pidiendo a gritos unas necesidades que soy la primera que no respeta! 🙂 el cuerpo es sabio… habrá que intentar sacar provecho de cada ciclo y de los cambios en nuestro cuerpo y verlos como algo normal y positivo…

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