Voluntad o esfuerzo

Halcón

¿Es lo mismo? ¿Hay diferencias? ¿Tienen relación? 

Es el tema que nos hemos planteado en la última reunión del círculo de hombres de Valladolid.
Parece que el esfuerzo es un concepto bastante asumido en la cultura actual, en nuestra forma de vida: “esfuérzate y podrás conseguir lo que quieras”, “porque tu fuerza de voluntad puede superar cualquier obstáculo si te centras en ello”, “presta atención plena a tus objetivos, esfuérzate en conseguirlos y lo lograrás”.
La propuesta es que si fijas tu voluntad y te empeñas en conseguir lo que quieres, irás salvando obstáculos, irás superando las limitaciones que vayas descubriendo para llegar a conseguir ese objetivo y esto te hará feliz.
Como planteamiento vital parece que tiene algo de fundamento… pero también noto que algo falta, que algo falla…He encontrado un cuento que da algunas pistas muy interesantes. No sé de quién es, pero agradezco que lo escribiera. Lo pongo aquí aún a riesgo de que salga una entrada larga, merece la pena. Es éste:

El vuelo del halcón
Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.
Pasados unos meses el maestro informó al rey de que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.
El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacerlo volar. Así, el monarca decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.
A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte: “Traedme al autor de este milagro”. Su corte llevó ante él a un humilde campesino. El rey le preguntó: “¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres acaso un mago?”. Intimidado, el campesino, le dijo al rey: “Fue fácil mi Señor, sólo corté la rama y el halcón voló. Se dio cuenta de que tenía alas y voló”.
Para mí no es lo mismo voluntad que esfuerzo, tienen una relación directa pero de hecho son cosas contrarias: cuando hacemos algo acorde a nuestra voluntad interna, no supone esfuerzo el hacerla.

El halcón del cuento no tuvo problema, no le supuso esfuerzo echarse a volar en cuanto se dio cuenta de que tenía alas y que era innato en él volar. Por más entrenamiento que recibió no fue capaz de volar, por más sanación que recibió buscando problemas y limitaciones no fue capaz de volar, hasta que se aplicó el sentido común, conectó con su talento innato y, sin esfuerzo, alzó el vuelo.

Creo que hay una voluntad interna, elevada o superior, que es la que rige nuestra vida, influye en nuestro camino vital de forma global, que tiene que ver con el sentido de nuestra vida.Conectar con ello, llevarlo a la vida real, a mi personalidad, a mis quehaceres, es lo que hará que mi vida, mi personalidad y mis quehaceres se desarrollen sin esfuerzo y esto es lo que me llevará a mi propia felicidad profunda, es lo que hará que sea plenamente feliz. Este asunto, ya de por sí, daría para una entrada aparte.

Por el contrario, si tengo que hacer las cosas con esfuerzo, si me supone un esfuerzo mantener una personalidad o desarrollar unos quehaceres… es poco probable que llegue a esa felicidad. Si me esfuerzo puedo conseguir unos objetivos, pero una vez conseguidos éstos seguiré vacío, porque quizá no eran mis objetivos internos, o siempre habrá nuevos objetivos que conseguir. Esto me provocará insatisfacción e infelicidad.
De hecho, creo que si vivo constantemente en el esfuerzo, si tengo que esforzarme de forma continuada en algo (un trabajo, una relación, una tarea,…), es porque ese algo no está acorde a mi voluntad interna y por tanto me llevará a la infelicidad e incluso a la enfermedad. Porque entre otros, mi hipotálamo se esforzará en regular internamente ese estrés externo, inhibiendo determinadas funciones endocrinas del cuerpo y generando faltas o excesos de minerales y sustancias necesarias que pueden derivar por ejemplo, en cansancio crónico, fibromialgia, … 
No es que no haya que hacer cosas con esfuerzo, pues en esta vida material es necesario en ocasiones, en la sociedad que tenemos sí hay que hacer cosas a puro esfuerzo, sin estar conectadas con nuestra voluntad interna. Estamos más que preparados para “soportar” el hacer cosas con esfuerzo, pero mantener esto como forma de vida lleva a la infelicidad. Sería bueno por tanto, en primer lugar conocernos, descubrir cuál es mi voluntad interna, cuál es mi necesidad interna, cuál es mi sentido de vida e ir conectando a ello las actividades y relaciones que conforman mi vida y mi personalidad.
En medio de esta reflexión se me cruza el boletín de notas del cole de uno de mis hijos, y leo el comentario que le pone la tutora diciendo: “enhorabuena por el esfuerzo realizado…”
Entonces pienso que si nuestros hijos son educados en una cultura del esfuerzo pero completamente desconectados de su talento innato, de su voluntad interna, de su misión de vida,… me parece que estamos creando sólo máquinas productoras, generadoras de resultados pero abocados a una infelicidad personal muy triste.
Es verdad que habrá que poner esfuerzo en algunas cosas, o en el principio de algunas cosas y hábitos, pero es triste ver cómo en tantos colegios no se cuida el que los niños sean conectados con su ser interno, o que no se les ayude un poco a encontrar ese sentido de su vida. Suelo preguntar a los tutores de mis hijos en qué les ven más felices, haciendo qué cosas muestran esa alegría interna, porque esto me da pistas para ir confirmando qué es lo que realmente les va a hacer felices: ya sea la relación, el pensamiento racional, determinadas artes, la creatividad,…
Creo que es muy importante que vayamos descubriendo esa voluntad innata superior que nos llena de verdadera felicidad, y que ayudemos a nuestros niños a encontrar esa área que les llena de gozo y no solo que les divierta o les haga gracia, o se les dé bien. No, hablo de encontrar eso que de verdad les/nos llena, les/nos da felicidad interna. Y podemos usar la señal de que si algo nos supone un esfuerzo y es continuado, entonces es una señal de que no está en sintonía con nuestro sentido de vida y nos llevará a la infelicidad y/o a la enfermedad.
Porque sí tengo la esperanza y confianza de que al final todos, como el halcón, con ayuda o sin ella, nos echaremos a volar conectados con nuestro ser interno.

Nacho.

Halcón
Publicado en Espiritualidad y Conciencia y etiquetado , .

Profesora de Yoga para adultos y familias, sanadora a través del canto y del sonido, canalizadora de imágenes y mensajes de guías espirituales
y Maestra de Reiki Usui Tibetano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *